Publicidad:
La Coctelera

Still remember

Angie, when will those clouds all disappear??

Categoría: textos

30 Octubre 2009

¿Llamamos a esta la tierra de los hombres libres? ¿Qué supone ser libres respecto al rey George y seguir siendo esclavos del rey Prejuicio? ¿Qué sentido tiene nacer libres y no vivir libres? ¿Cuál es el valor de una libertad política sino el de hacer posible la libertad moral? ¿Alardeamos de la libertad de ser esclavos o de la libertad de ser libres? Somos una nación de políticos y nos preocupamos sólo por una defensa superficial de la libertad. Los hijos de nuestros hijos tal vez se sientan un día realmente libres. Nos sometemos a impuestos injustos.Hay un grupo de entre nosotros que no está representado. Son impuestos sin representación. Nosotros alojamos a tropas, a tontos y a ganado de todas clases. Alojamos nuestros cuerpos bastos en nuestras pobres almas, hasta que los primeros consumen toda la sustancia de las segundas.

Henry D. Thoureau, Vida sin principios (Ensayo de Desobediencia civil y otros escritos).

Pero los hijos de los hijos tampoco fueron libres...

11 Octubre 2009

i.

Aunque Bécquer es bueno en la cama

odio que odie

verme fumar en la ventana.

 

Le digo que no es nadie,

que escribe mal,

que sólo le rinden culto viejas profesoras de lengua de secundaria

que visten recatadas;

labios fruncidos y cojines de pelo de gato.

 

Él nunca se enfada,

ni pierde la paciencia.

Tiende a tapiar sus insuficiencias con alcohol

y cuando bebe,

me hace reir.

 

Odia todo lo que leo

y cuando bebe lo critica.

Mi afición lorquiana, acerca

mi mechero a las Hojas de Hierba

y yo me encojo en mi asiento temiendo por las barbas

del viejo Whitman o de Valle-Inclán.

 

Es perspicaz, tiene razón cuando habla,

lástima que la pierda

al escribir todas esas chorradas.

Dice: “si Lorca me hubiese leído a mí…”

 

El pobre Bécquer aún no lo sabe.

O se niega a reconocer que forma parte del abono que levanta nuestros

centros comerciales,

nuestra conciencia colectiva.

 

¡Poesía eres tú!

Me dice.

Doblo el papel y lo guardo debajo de la lengua.

Yo no soy poesía.

Soy ropa de Zara, café del Starbucks,

soy verde como

fajos de billetes de cien euros a lo largo de mi vida escasa.

 

No es cierto, yo bebo agua mineral

y sólo tengo sueño cuando estoy fuera de la cama.

No sirves para esto, estás muerto,

estás mal celebrado en las páginas del Romanticismo español,

eres el peor de tu generación.

Pero por favor, vuelve a la cama.

La espalda de los gatos se curva, se enerva, se eriza.

Las tazas de té dan un golpe seco sobre el plato de porcelana

en los salones de muñecas enfadadas.

 

La manzana a rodado hasta mis pies y he perdido

la fuerza.

Apago el cigarrillo en los papeles de su escritorio.

Dejo un camino breve y gris de ceniza,

soy un camino breve y gris que no conduce a ninguna parte

en su vida tranquila y eterna,

en su ignorancia serena,

acuática.

Perdóname, aún no sé escribir más que ruido.

6 Octubre 2009

h.

El autobús pisó la pata del pastor alemán

y este chilló.

Una y otra vez.

El autobús late

con excitación

y dentro a los viajeros se nos levanta

y se nos retuerce

el estómago.

 

El pastor alemán sigue llorando,

y mis oidos chirrían.

 

La acera es la orilla de la tempestad,

el ruido crece bien alimentado por doquier,

la señora de la mercería lo riega dos veces al día.

 

Una ventana al sol es un balcón de suciedad,

la nada engulle a la velocidad del ruido.

Sin saberlo ya estás dentro,

más insignificante aún como para configurar la nada,

puesto que la nada carece de componentes.

Soy sólo un alma barata

que sube a autobuses

y deshilvana tapices,

como todos.

 

Nuestras armas,

los apuntes.

¿Es que nadie más piensa en el pastor alemán?

¿Nadie va a limpiar la mugre en el balcón?

 

Tampoco Adela es una rareza,

es tan común

que en cada patio hay al menos enterrada una.

 

Nuestros huesos saben tanto como el de la gente acostada

bajo nuestros pies.

Nosotros tampoco somos higiénicos,

Ni sentimos más que ellos.

Bebemos más café,

conducimos coches más potentes,

consumimos orgullosos cultura.

Nos acostamos igual de solos,

nos levantamos igual de cansados.

16 Septiembre 2009

"Constituía un placer especial ver las cosas consumidas, ver los objetos ennegrecidos y cambiados. Con la punta de bronce del soplete en sus puños, con aquella gigantesca serpiente escupiendo su petróleo venenoso sobre el mundo, la sangre le latía en la cabeza y sus manos eran las de un fantástico director tocando todas las sinfonías del fuego y de las llamas para destruir los guiñapos y ruinas de la historia."

Ray Bradbury, Fahrenheit 451

Después de haber leido el primero de la saga Crepúsculo de Stephanie Meyer esta primera frase del libro de Bradbury parece el paraíso que tanto añoraba mientras leía la historia del vampiro Burberry. Es la eterna paradoja del best seller internacional.

"- Es un buen trabajo. El lunes quema a Millay, el miércoles a Whitman, el viernes a Faulkner, conviértelos en ceniza y, luego, quema las cenizas. Éste es nuestro lema oficial.

Siguieron caminando y la muchacha preguntó:

- ¿Es verdad que, hace mucho tiempo, los bomberos apagaban incendios, en vez de provocarlos?

- No. Las casas han sido siempre a prueba de incendios. Puedes creerme. Te lo digo yo."

23 Agosto 2009

Allí estabamos, a distancia, sin duda, en las mismas condiciones de agradable incertidumbre y expectativas, y ambos sosteníamos nuestros corazones en la mano, rosados y palpitantes y preparados para el placer y el dolor, y estábamos a punto de arrojarnos los corazones a la cara del otro como bolas de nieve o pelotas de criquet (¿cómo?) o, pasa ser más precisos, como si fueran enormes heridas sangrantes: Toma mi herida. Porque la última cosa en la que pensamos en un momento así es que él (o ella) dirá: Toma mi herida, por favor, arranca el arpón de mí. No, nada de eso, uno simplemente espera librarse del propio.

Doris Lessing, Cómo perdí al fin mi corazón, Cuentos europeos

Y la respuesta a la cavilación inútil podría estar aquí, en este fragmento de un cuento, en la genial técnica narrativa de Doris Lessing.

22 Agosto 2009

Paremonos un minuto a pensar: estamos a este lado del río.

Miré al bonsai, el bonsai me miró a mí. Tú tampoco me caes bien a mi, pero vamos a convivir.

Nos ha costado llegar y, en este punto, no es conveniente precipitarse al vacío.

Piensa, cerebro vegetal, piensa porqué estás en este lado del río.

Porque no era bueno conmigo.

¿No era bueno?

No lo era siempre.

Un año entero ha pasado por la ventana. La gente cambia, aún más a esta edad. Tal vez, ya no cometa los mismos errores. Todos hemos cambiado. Quizás ya no tenga ese efecto embriagador sobre mí.

Pero si nada ha cambiado, tendré que irme más lejos.

Tendré que esforzarme un poco más.

20 Agosto 2009

"What do you do on a warm summer's night?"  She sat on the porch, she watched the cars on the road. She and her mother made popcorn. "What does your father do on a summer's night?" He works, he has an all-night shift at the boiler factory, he's spent his whole life supporting a woman and her aoutpoppings and no credit or adoration. "What does your brother do on a summer's night?" He rides around on his bicycle, he hangs out in front of the soda fountain. "What is he aching to do? What are we all aching to do? What do we want?" She didn't know. She yawned. She was sleepy. It was too much. Nobody could tell. Nobody would ever tell. It was all over. She was eighteen and most lovely, and lost.

On the road, Jack Kerouac

15 Agosto 2009

Despacio

cierro la puerta suavemente.

Cuento uno-dos;

a mi espalda la casa está sumida en la negrura.

 

Valiente,

como en el cómic,

me enfrento a la cocina

y a los

deshechos

del final del día.

 

Así, recojo sola

dos platos,

dos vasos,

dos tenedores

-la lata está medio llena así que la guardo en la nevera-.

Apago la luz de la cocina

como el que da un tema por zanjado.

 

Ahora, en el cuarto de baño,

le planto cara a mi reflejo,

con la mano aparto el flequillo

para poder mirarme a los ojos.

Las bragas, la camiseta de tirantes y el pelo

recogido sin mucha paciencia

me devuelven a mi insignificancia,

de la que me había olvidado antes de cerrar la puerta.

 

Entonces Yuki mira a la puerta

con las orejas levantadas

y me atrevo a pensar

que eres tú,

que vuelves.

Pero no.

 

Observo.

A la redonda un papel higiénico, un albornoz naranja;

y me doy cuenta de cómo está este espacio infectado de recuerdos.

 

Cojo el libro de Doris Lessing

-de gente que ama, que está sola, o que tiene la ilusión de no estarlo nunca más-,

llamo a Yuki lo más dulcemente que se puede.

Él se tumba a la izquierda de ella,

y yo sobre la cama

en la que has vivido conmigo casi veinticuatro horas.

La cama sobre la que me dejo caer sola ahora.

Me hundo en su espacio blando,

me absorbe,

me pierdo en su longitud,

a lo ancho,

en su espesura.

Ya han pasado cinco minutos desde que te has ido.

Sobre Still remember

Ya nunca más menor de edad. Sur de la Península Ibérica. Música diaria y en cantidades industriales (punk, indie, rock sinfónico). Aficionada a la escritura. Estudiante (muy estudiante T_T), con objetivo laboral en el mundo de las comunicaciones. Más; mi blog (el tercero sin contar un flog abandonado por cansancio del sistema) leedlo y si lo hacéis; gracias por hacerlo ^^.

Categorías